¿Existe literatura dominicana?

Digamos, tomando en cuenta las ideas de Octavio Paz para la formulación de la noción de Literatura Hispanoamericana, que “Enriquillo» es nuestro primer aporte a la literatura de todo el continente. De ahí que se estudie al lado de Tabaré (1888) de Zorrilla de San Martín y que Doris Sommer lo haya estudiado dentro de las ficciones fundacionales de América. Antes, es bueno recordarlo, lo estudió la gran latinoamericanista doctora Concha Meléndez, una de las primeras mujeres dedicadas a la crítica literaria de nuestro continente, por demás, discípula de Pedro Henríquez Ureña, como ella misma se declaró.

ALEXIS GÓMEZ ROSA,  EN LAS CIUDADES EN TRÁNSITO QUEBRADO

Alexis Gómez Rosa es un poeta singular en nuestra literatura. Su
desaparición vital podría hacer olvidar una de las obras mejor
cultivadas de las últimas décadas. Lamentablemente en el país, la
literatura está hecha de presencias y olvidos. Y los olvidos son más
largos. Los autores se aferran a su obra como un trabajo solitario,
muchas veces personal, narcisista, o de escalera social, que pocas
veces trasciende. Invito a leer a Alexis Gómez Rosa y aquilatar la
importancia de su poética, una que dialoga con las tradiciones
nuestras y de la literatura universal.

Cristóbal Colón y el mundo real-maravilloso en El arpa y la sombra

Colón sacó maravilla de los libros leídos, como si América y el destino propio estuvieran ya escritos. El Almirante formuló su ruta y, equivocado como estaba, realizó la empresa más grande para un reino cristiano. Su figura se agigantó, a pesar de todos los inconvenientes que tuvo que afrontar. Aún después de muerto, cuando su hijo tuvo que ir a los fueros de la Justicia a pedir que cumplieran Las capitulaciones de Santa fe. No hizo milagros, pero frente a Jamaica, engañó a unos indios pronosticando un eclipse de Sol.

El arpa y la sombra: Colón y los males del siglo presente

Quien revise los discursos producidos en las celebraciones del cuarto centenario del descubrimiento de América, entenderá al comparar la estimación que tuvo Colón en el siglo XIX con lo que ocurre en el siglo presente. Para la intelectualidad decimonónica Cristóbal Colón era un civilizador. Había traído a América la civilización europea y también había iniciado el cristianismo en estas tierras.  Por lo que el fin de siglo (1892) fue la oportunidad para reconocer a esa figura egregia de nuestra latinidad. Con cuyo término se separaba de España, afectada como estaba por la leyenda negra.

Domingo García, artista de Puerto Rico y el Caribe

Adreana, 1964

La obra de Domingo García conforma, en fin, una poética de la pintura que se afianza en uno de los momentos más sobresalientes del arte puertorriqueño en que se busca la universalidad mientras se mantiene la puesta en escena de los símbolos, íconos y representaciones que remiten a una condición humana que intenta salir del estado colonial. En sus cuadros, lo sublime se presenta a través de la línea y del color. No deja de poner en sus obras lo tenebroso y grotesco. Sus autorretratos representan su búsqueda de la identidad personal y colectiva. Sus bodegones y sus paisajes prefiguran un hacer donde el dominio de la técnica y la presentación de la realidad resaltan el interés en la experimentación, en una novedad que no se aleja del intento de superarse a sí mismo.

SÉNECA, EL MODELO DE PRÍNCIPE, LA MORAL Y LA POLÍTICA EN EL IMPERIO

La actualidad de Séneca es sin dudas uno de los temas que nos llegan a la mente cuando leemos esta importante biografía que es, además de historia de Roma, un fardo de enseñanzas sobre la filosofía estoica y el arte del buen gobierno. Séneca, como dice Monterroso es el precursor de la idea del príncipe en El cortesano de Castiglione y en El Príncipe”de Maquiavelo, es también el precursor del ensayo como género literario junto a Michel de Montaigne; y de la teoría del souci de soi (el cuido de sí), de Michel Foucault.

Séneca, sabiduría y poder en el Imperio Romano

En suma, considera el autor de “Séneca, la sabiduría del imperio” (Almuzara, 2018, 492 págs.) que el gran valor de la figura y el pensamiento senecanos estriba en su originalidad, en la postura personal y en la búsqueda de la libertad a través de la interioridad” (Ibid). Clama el cordobés en su pensamiento por una deriva pitagórica que postula la confraternización de todos los seres de la naturaleza y se forma como el intelectual más enciclopédico de las primeras décadas del cristianismo.

Caminar Bucarest cuando la guerra está en la otra esquina

Rumania

Caminar por la ciudad es entrar en la poética del espacio. Ver las huellas del arte, artistas del teatro, de la publicidad, de los alarifes que construyeron los edificios, de arquitectos que proyectaron el espacio que se convirtió en sentimiento. Los edificios de Bucarest desentonan con los impertinentes del periodo socialista, los monasterios e iglesias presentan la continuidad de la tradición. La ciudad es flujo de gente, de intereses, de modas. En ella están los negocios, el consumo y las aspiraciones humanas. Caminar Bucarest es ver ese pasado que se va y aquello que es permanente. Eso que llamamos identidad, tradición y cultura.

La ciudad como cronotopo en El viento frío de René del Risco Bermúdez

Foto de René del Risco

En definitiva, creo que el poema de René del Risco se encuentra detrás de aquellos, como la expresión de la desazón de una clase social. No creo que una generación que se lanzó a la lucha posterior a la guerra retomara ese discurso. No creo definida en el poema la filosofía que impulsaron Sartre y Camus en Francia. Hay un continuo de la mirada que le da a la ciudad René del Risco en sus cuentos. Sin embargo, es “El viento frío” su obra capital. Y es uno de los mejores poemas de nuestra literatura.

Carlos Rodríguez: ‘Yo citadino’ y poética neovanguardista

Carlos Rodriguez

El vanguardismo quiso postular una poética de la ‘discontinuidades’. Arrasar la tradición moderna. Tiene a Baudelaire como referente; también a Nietzsche como desconstructor y creador de una nueva arqueología del saber, como postula Foucault (1968). En suma, en la poesía de Carlos Rodríguez las vanguardias operan como tradición. La ciudad está ahí como encuentro entre las distintas ‘otredades’ étnicas, lingüísticas… El poeta ya no aspira a su pasado. Se allana a vivir en los márgenes: apartamentos, bares, calles; en las balaustradas… Brinda en el altar de lo nuevo.