La guerra y la narratividad, el fantasma del pasado

En el artículo «La guerra y la narratividad, el fantasma del pasado», Miguel Ángel Fornerín explora cómo la narratividad se ha convertido en un método predominante para justificar las acciones humanas en el contexto de la guerra. Desde la antigüedad, la retórica se ha utilizado para persuadir a otros, pero en el siglo XXI, la narratividad es la técnica preferida. La historia se presenta como un relato precedente que tiene un consecuente, y este antecedente actúa como una verdad incuestionable. Los relatos históricos se conectan con el presente y justifican las acciones humanas actuales. El autor discute cómo la filosofía de la historia se relaciona con los estudios literarios y cómo la narratividad y la retórica son fundamentales para comprender los orígenes y las estrategias de los actores en el escenario bélico.
La poesía de Mateo Morrison, la sencillez expresiva

El artículo de Miguel Ángel Fornerín se centra en la poesía de Mateo Morrison, un poeta dominicano que se destaca por su sencillez expresiva y su anclaje en lo poético. Morrison no se interesa por la teoría o la experimentación, sino que su poesía es una expresión humana y sencilla que refleja la profunda definición del hombre. Además, su poesía tiene una práctica social, política y cultural que refleja su compromiso con el pueblo y sus manifestaciones. Fornerín también hace referencia a otros poetas dominicanos y sus propuestas poéticas, así como a la relación de Morrison con la Generación del 48 y su lectura de la poesía norteamericana. Finalmente, concluye que la verdadera definición de Morrison como poeta radica en su capacidad de expresar la verdad del ser sin matices ni ruidos, lo que lo convierte en un poeta verdadero.
Entre mariposas y literatura, el Sur en el imaginario

El artículo de Miguel Angel Fornerín, «Entre mariposas y literatura, el Sur en el imaginario», aborda la representación del sur en la literatura dominicana y cómo esto ha influido en su imaginario literario. Fornerín reflexiona sobre la imagen de las mariposas y cómo esto se relaciona con la literatura del sur, especialmente con la obra «Carnavá» de Ángel Hernández Acosta. También menciona otros textos literarios que describen el sur como una región dolorosa, con tierras áridas y montañas escarpadas. Además, el autor habla sobre la influencia de la resistencia indígena en la región en la literatura dominicana y cómo esto ha moldeado su imaginario literario desde la infancia.
Manuel Núñez, el tránsito del ensayo la ficción narrativa

En este ensayo Miguel Angel Fornerín Manuel Núñez es el principal ensayista de temas civiles en la República Dominicana. Su obra ensayística incluye “El ocaso de la nación dominicana” (2005), “La dictadura del débil” (2015) y “La autodestrucción. La descomposición de la nación dominicana”. En “El ocaso de la nación dominicana”, Núñez aborda el problema de las relaciones entre la República Dominicana y Haití y los desafíos de las dos naciones en una misma isla. También destaca su transito hacia la ficción narrativa con su libro La entrada del Barón Samedí en Santo Domingo y otros relatos.
Poesía y poder, Julia de Burgos en los archivos del FBI

El artículo «Poesía y poder, Julia de Burgos en los archivos del FBI» de Miguel Ángel Fornerín, explora la vida política de Julia de Burgos y su relación con el Partido Nacionalista y el movimiento socialista en Puerto Rico en la década de 1940. A pesar de que la autora participó en actividades políticas, su feminismo estaba atrapado entre una política del sujeto y una política del poder, donde la independencia era prioritaria y no se cuestionaba el patriarcalismo del PN. El artículo también detalla los informes del FBI sobre Julia de Burgos y su asociación con otros líderes políticos, incluido el Partido Nacionalista, y los errores en la percepción del FBI sobre la división entre los nacionalistas y socialistas. Además, se describe la relación de Burgos con el periódico «Pueblos Hispanos» y su participación en el círculo socialista de Nueva York.
Vigilancia y castigo, Julia de Burgos en los ‘archivos’ del FBI

El artículo «Vigilancia y castigo, Julia de Burgos en los ‘archivos’ del FBI» de Miguel Ángel Fornerín analiza los expedientes abiertos por el FBI sobre la poeta y activista Julia de Burgos entre 1943 y 1956. Estos expedientes, recientemente desclasificados, permiten una aproximación a la relación entre palabra y poder y entre lenguaje y teoría de dominación. La tensión máxima se produce cuando los individuos se oponen al poder existente en la sociedad. La investigación sobre Julia de Burgos estaba respaldada por leyes votadas por el Congreso de Estados Unidos y fue llevada a cabo con información proporcionada por actores cercanos a su vida. La primera mención en la documentación estadounidense es del 21 de octubre de 1943 y se relaciona con el Partido Nacionalista puertorriqueño en Nueva York. La participación de una figura importante como el senador Vito Marcantonio en la celebración del Grito de Lares parece haber sido un detonante para la investigación. Sin embargo, los investigadores desconocían que el grupo investigado estaba en transición del Partido Nacionalista al Partido Socialista y cuestionaba las prácticas políticas del Partido Nacionalista.
La configuración del género y la melodía de Con el Caribe al fondo

La novela «Con el Caribe al fondo» de Guillermo Piña-Contreras es considerada una de las mejores novelas policiales publicadas en República Dominicana. La configuración del género en esta obra es muy propia de la modernidad y presenta elementos como la prensa, la crónica del crimen, la investigación policial y la centralización en el discurso de la ciudad como espacio-tiempo. El autor tiene una escritura clara y melodiosa, que recorre todo el texto con una melodía Caribe, y el mar es un elemento poético que se va llevando por toda la historia. Además, la novela tiene una intertextualidad con obras anteriores que hablan de la ciudad de Santo Domingo, en este caso se enfoca en la construcción arquitectónica de la ciudad moderna y en la sociedad en transformación.
Afluentes de la literatura dominicana en la literatura hispanoamericana

Al llegar aquí creo que no podemos dejar de prestar atención a la afirmación del doctor Pedro Vergés cuando afirmó que la literatura dominicana no existe. Octavio Paz en una conferencia dictada en la Universidad de Yale (Meditaciones, 1979) decía que las literatura nacionales sólo tienen existencia a través de algunos nombres que cruzan los límites nacionales para conformar la Literatura Hispanoamericana. Teniendo como certera esta afirmación debemos preguntarnos de qué forma la creación verbal en la República Dominicana ha contribuido en la formación de la literatura del continente.
¿Existe literatura dominicana? El corpus del siglo XX

En la constitución de la noción de literatura nacional, los trabajos de Joaquín Balaguer (Historia de la literatura dominicana, 1954), y Max Henríquez Ureña (Panorama histórico de la literatura dominicana, 1945), vienen a seguir la obra de Abigaíl Mejía. Un relato histórico literario que muestra el movimiento de los impresos en nuestra cultura. Desde un positivismo literario se constituye un corpus de la literatura nacional, en él entra muy poco el análisis textual, más bien el comentario de las obras en el tiempo. Se pone en el centro el libro como objeto, como producción editorial y se maximiza la figura del autor, de tal suerte que pertenecer a la literatura nacional es parte de un procerato secular en el que participan los autores dominicanos que han hecho de la escritura una estrategia de inscripción social y política. Literatura que no siempre ha sido un medio de simbolización de los problemas nacionales.
¿Existe literatura dominicana?

Digamos, tomando en cuenta las ideas de Octavio Paz para la formulación de la noción de Literatura Hispanoamericana, que “Enriquillo» es nuestro primer aporte a la literatura de todo el continente. De ahí que se estudie al lado de Tabaré (1888) de Zorrilla de San Martín y que Doris Sommer lo haya estudiado dentro de las ficciones fundacionales de América. Antes, es bueno recordarlo, lo estudió la gran latinoamericanista doctora Concha Meléndez, una de las primeras mujeres dedicadas a la crítica literaria de nuestro continente, por demás, discípula de Pedro Henríquez Ureña, como ella misma se declaró.