Construcción del héroe y estética modernista en La sangre de Tulio M. Cestero

Tulio M. Cestero

MIGUEL ÁNGEL FORNERÍN

La obra de Cestero es una continuación del ciclo de novelas de las revoluciones que tiene su inicio en Baní o Engracia y Antoñita de Francisco Gregorio Billini. El tema se asemeja allí y también es central el problema de los liberales frente al autoritarismo.

Esta obra de Cestero ha sido puesta en el canon literario como la mejor novela de autor dominicano publicada hasta la primera mitad del siglo XX. Algunos la colocan al lado de Enriquillo de Manuel de Jesús Galván.

Asuntos que trataremos en otra ocasión. Su lectura en la cultura dominicana tiene sus altas y sus bajas. La primera edición fue publicada en París en 1914 y luego se publicó una versión corregida en 1955 por la Librería Dominicana. 

La lectura de la obra bajo la Era

Lo que nos dice que la obra pudo haberse leído muy poco bajo la Era de Trujillo. Aquí podemos ver dos razones, una, de carácter editorial que atañe a la baja lectura en el país y al relegamiento de las obras clásicas; otra, a las implicaciones políticas que tenía publicar una obra que pudiese poner en evidencia el paralelismo entre Trujillo y el tirano Ulises Heureaux. Una tercera posibilidad es que el autor, diplomático de Trujillo y su primer intendente de Hacienda, no quisiera que se reeditara.

La Editora Nacional, que dirige el poeta José Enrique García, en una empresa encomiable: poner a la mano de los jóvenes las obras que mejor perfilan la literatura dominicana, publicó en su Colección Básica la novela La sangre (1914) de Tulio M. Cestero.

Un esfuerzo editorial encomiable

Esfuerzo necesario por la falta de ediciones bien cuidadas en nuestro medio y la lamentable situación en que se encuentra la lectura en nuestras escuelas. Donde muchas veces se prefiere el libro del aspirante a escritor que la obra ya establecida y fijada por el tiempo.

En cuanto al género novela, esta obra tiene distintas aristas. Podemos decir que es muchas novelas a la vez. ¿Es una novela romántica? No lo creo. No existe en La sangre el conflicto, los sentimientos, el sentimentalismo que adornaron las obras románticas.

La novela y la estética modernista

Aunque, la estética de Víctor Hugo no esté ausente del todo. Es romántica por la manera de ver el mundo que tiene el héroe, por su idealismo. Es romántica porque el modernismo, según Octavio Paz (Los hijos del limo, 1974), es la culminación del movimiento romántico. Y también porque es la culminación de la mirada romántica que el autor dio a la ciudad en Ciudad romántica (1911).

La novela, a pesar de las reiteradas descripciones de la vida dominicana bajo la dictadura y los años que siguieron a la caída de Heureaux, no es una novela costumbrista. No existe en ella un realismo ingenuo que caracterizó a otros escritores del cambio de siglo.

Explicar la condición humana

Hay en la prefiguración un intento de dilucidar la condición dominicana. Y esta se balancea entre el caudillismo del que aflora el autoritarismo secular y las montoneras que eran las revoluciones realizadas por las diferentes capas de la pequeña burguesía que esperaban tener un acomodo en la administración del Estado (Bosch, 1970).

La obra de Cestero es una continuación del ciclo de novelas de las revoluciones que tiene su inicio en Baní o Engracia y Antoñita de Francisco Gregorio Billini. El tema se asemeja allí y también es central el problema de los liberales frente al autoritarismo.

La vida del dictador

Manuel Rueda (1998) acierta al decir que la obra no trata centralmente la vida del dictador. Tema que estudia en la literatura Hispanoamericana. Cestero no trata a profundidad la vida y la psicología de Heureaux (Rufino Martínez, Diccionario, 1971), ni la obra termina con ese acontecimiento.

De hecho, el narrador no cree que la dictadura sea un problema del caudillismo. Creo que cambió su parecer entre Sangre solar y La sangre. En la primera veía el caudillismo y la otredad campesina como los problemas para crear una polis gobernable (Fornerín, 2012).

Sociedad dominicana y autoritarismo

En la segunda, cree que la cuestión del autoritarismo reside en la base social del pueblo dominicano. Olvidemos que la generación de Cestero fue la primera en realizar un análisis sociológico y positivista de la sociedad. Cestero y José Ramón López comparten opiniones sobre la realidad social de la República Dominicana.

Para determinar el género es fundamental tomar en cuenta el personaje. Antonio Portocarrero es un héroe que se desarrolla en un ambiente en el cual el mundo exterior es más importante que el suyo.

Pintura y grabados de la ciudad

Por lo que es una figura a veces inmóvil frente a un cosmos que se pinta y en el que se actúa. Por esta razón, domina más la descripción y las acotaciones, las pinturas y los grabados de la ciudad y sus barrios que la vida del personaje.

Este está muy bien construido. Inicia el autor con la descripción de la infancia como lo hace Flaubert en Madame Bovary. El ambiente en el colegio inicia el aprendizaje del héroe. 

Hasta la última parte de la obra parece un fracasado. Uno del montón que busca engancharse al tren gubernamental y salir bien con un puesto o una cartera.

Antonio Portocarrero, personaje simbólico

Pero Antonio Portocarrero simboliza las aspiraciones de una generación de jóvenes dominicanos que había ascendido a la polis o al ágora luego de la revolución de 1870, jóvenes egresados del Colegio San Luis de Gonzaga o de la Escuela Normal de Eugenio María de Hostos y no encontraban espacio en la ciudad política.

Ella estaba ocupada por un dictador. Ulises Heureaux había traicionado los principios del partido Azul de Gregorio Luperón, derivado de la Restauración de la República. Portocarrero era un personaje que representaba una élite civilizante que entendía de forma problemática la civilidad.

La importancia de Portocarrero es que lleva en sí mismo todas las contradicciones de la clase que representa y que en cierta manera figuran una mirada pesimista de la dominicanidad.

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